
Bernardo Neri Farina
farina@tvparaguaya.com
No recuerdo si fue en 1997 o 1998 que me llamó Helio Vera y me hizo una invitación que entonces me sonó de lo más extraña.
–Che, mañana voy a lanzar un libro por Internet. Tenés que venir. Va a ser algo rápido; hay unos buenos vinos y si le sobornás al mozo capaz que te alcance alguna empanada. Traé tu lista de gente de la que debemos hablar mal. Chau.
Un libro en Internet. En aquel tiempo. Internet era entonces algo todavía exótico para nosotros. Yo ya la usaba porque en una de las oficinas en las que estaba haciendo un trabajo, tenía una línea a disposición. Pero era lento, pesado. Requería estoicismo para esperar que se abriera una página.
No me parecía muy pertinente que se lanzara un libro por la red. Quién lo leería. Si es que lo encontrara en esa maraña. Pero Helio era un tipo curioso. No temía a los experimentos. Y presentó su libro cibernético. Le ayudó para ello su sobrino, Ernesto Garbarino, el hijo de Maluli, otro visionario, fundador de Yagua.com.
El lanzamiento fue bastante divertido. Comí dos empanadas sin sobornar a nadie porque quien las repartía era Maluli. Y no tuve necesidad de recurrir a mi lista de gente de la cual hablar mal, porque Adolfo Ferreiro tenía la suya propia, extensa y bien surtida.
Confieso que jamás leí tal libro en la red. Pero me acordé de Helio días pasados cuando vi el Sony Reader, un aparato de almacenamiento y lectura de libros. Una pantalla que pareciera ser todavía muy rudimentaria frente a lo que podría ser en pocos años más (o meses, dado el ciclónico avance de la tecnología). Pensar que Helio ya olió esto hace más de diez años, me dije a mí mismo. Hasta en eso fue más que nosotros.
Helio fue el primer escritor paraguayo que editó un libro en soporte digital, en Yagua.com. Ese libro fue La paciencia de Celestino Leiva. Lo publicó en papel en el 2004 y con el mismo ganó el Premio Municipal de Literatura en el 2006 (la última vez que se premió una obra realmente literaria en este concurso).
Si me preguntan por los diez mejores libros de la narrativa paraguaya, La paciencia… es uno de ellos. Es un volumen de cuentos perfectos de un Helio soberbiamente maduro. Es un libro que él quería mucho. Una noche, en la lomitería de la esquina de El Lector, sobre San Martín, me dijo: “Es un libro de la gran puta, a pesar de que lo escribí yo”.
Helio murió el 25 de marzo del 2008. Hace un año. Y en su homenaje releí La paciencia de Celestino Leiva. Un cuentiario que tiene las tres cualidades que importan en una obra literaria, según el prestigioso crítico norteamericano Harold Bloom: poder cognitivo (que incluye originalidad), belleza (esplendor estético) y sabiduría.
A la literatura de Helio y específicamente a La paciencia de Celestino Leiva, estas cualidades citadas les sobran. Si alguien quiere rendirle un tributo a Helio Vera al cumplirse un año de su muerte, que lea esta obra suprema. La obra de un tipo que fue visionario en todo.
Feliz primer aniversario en la inmortalidad, don Helio Rudyard Vera Viveros.
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